El bruxismo es un trastorno caracterizado por apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria. Muchos pacientes lo tienen durante el sueño, pero también puede producirse mientras la persona está despierta. Es habitual que las personas que lo padecen lo desconozcan, por lo que es importante saber detectar este hábito lo antes posible, ya que puede generar importantes consecuencias en la salud bucodental si no se trata.
¿Cómo se produce el desgaste dental cuando hay bruxismo?
Uno de los problemas más frecuentes del bruxismo es el desgaste dental. La presión constante que se da entre las piezas dentales provoca una pérdida progresiva del esmalte, la capa más resistente del diente. A medida que este desgaste avanza, pueden aparecer síntomas como la sensibilidad al frío y al calor, fracturas, fisuras, cambios en la forma de los dientes e incluso dificultades para masticar correctamente.
Además, el exceso de carga también afecta a la articulación temporomandibular (ATM) y a la musculatura de la mandíbula, y esto favorece que haya dolor mandibular, cefaleas o limitaciones en la apertura de la boca.
¿Cómo se trata el desgaste dental provocado por el bruxismo?
El tratamiento del desgaste dental por bruxismo no se limita a la reparación de las piezas dañadas. Es imprescindible identificar la causa del problema y aplicar medidas que permitan reducir las fuerzas que están provocando ese deterioro.
Para ello, el diagnóstico realizado por un odontólogo especializado en ATM resulta fundamental, ya que esto permite diseñar un tratamiento personalizado según el grado de desgaste y las necesidades de cada paciente.
Veamos ahora las distintas soluciones que se pueden utilizar según el caso:
Férula de descarga: el tratamiento más habitual para proteger los dientes
La férula de descarga suele ser el primer tratamiento indicado cuando se diagnostica bruxismo, especialmente en aquellos pacientes que rechinan los dientes mientras duermen.
Se trata de una prótesis rígida fabricada a medida que se adapta perfectamente a la dentadura del paciente y que debe utilizarse habitualmente por las noches. Su función principal no es que el bruxismo desaparezca, sino proteger los dientes frente al desgaste y distribuir, de forma más equilibrada, las fuerzas que se generan durante el apretamiento.
Además de preservar el esmalte dental, la férula ayuda a relajar la musculatura masticatoria, disminuye la sobrecarga sobre la articulación temporomandibular y puede reducir síntomas del bruxismo como el dolor mandibular o la sensación de rigidez al despertar.
Es importante destacar que estas férulas deben ser confeccionadas de forma individual por un profesional. Las férulas universales que se comercializan sin adaptación personalizada no ofrecen el mismo nivel de protección y, en algunos casos, incluso pueden agravar el problema.
Rehabilitación protésica para recuperar dientes muy desgastados
Cuando el bruxismo ha provocado una pérdida importante de estructura dental, proteger los dientes ya no es suficiente. En estos casos es necesario reconstruir las piezas afectadas para devolverles su forma, altura y funcionalidad.
La rehabilitación protésica permite recuperar la dimensión vertical de la mordida mediante diferentes soluciones, como coronas, incrustaciones o restauraciones de alta resistencia, dependiendo del grado de desgaste existente.
Este tratamiento, aparte de mejorar la estética de la dentadura, también permite que la mordida vuelva a funcionar correctamente, minimiza las sobrecargas articulares y promueve una masticación mucho más eficaz.
Esto es importante: antes de realizar cualquier rehabilitación es imprescindible controlar el bruxismo. De lo contrario, las nuevas restauraciones podrían sufrir daños similares a los dientes originales.
Fisioterapia especializada en ATM
El bruxismo no afecta únicamente a los dientes. También puede provocar una importante sobrecarga en los músculos de la mandíbula, el cuello y la cara. La fisioterapia especializada en ATM constituye una herramienta muy eficaz para aliviar estas molestias.
Mediante técnicas manuales, ejercicios específicos y terapia miofuncional, el fisioterapeuta ayuda a disminuir la tensión muscular, mejorar la movilidad mandibular y recuperar un funcionamiento más equilibrado de la articulación.
Este tratamiento resulta especialmente recomendable en pacientes que presentan:
- Dolor mandibular.
- Dificultad para abrir completamente la boca.
- Chasquidos articulares.
- Cefaleas de origen muscular.
- Contracturas en cuello y hombros.
En muchos casos, la fisioterapia se prescribe en combinación con el uso de férula de descarga para obtener mejores resultados.
Neuromoduladores para reducir la fuerza muscular
Los neuromoduladores se han convertido en una alternativa terapéutica cada vez más utilizada en determinados pacientes con bruxismo.
Lo que hacen estas sustancias es disminuir temporalmente la actividad de los músculos responsables del apretamiento dental. Al reducir la intensidad de la contracción muscular, disminuye la presión ejercida sobre los dientes, la mandíbula y la articulación temporomandibular.
No obstante, este tratamiento no suele ser la primera opción, sobre todo cuando hablamos de personas con bruxismo diurno, donde el objetivo principal es reeducar al paciente para que aprenda a controlar conscientemente la tensión mandibular.
Los neuromoduladores suelen reservarse para situaciones en las que el dolor es intenso, la sobrecarga muscular persiste o no se obtiene una mejoría suficiente con fisioterapia, férulas o técnicas de relajación.
Sus efectos son temporales, por lo que las infiltraciones deben repetirse periódicamente cuando el especialista lo considere necesario.
Ortodoncia cuando la mordida favorece el bruxismo
Aunque el estrés constituye uno de los principales desencadenantes del bruxismo, en algunos pacientes existe además una alteración en la alineación dental o en la forma en que encajan ambas arcadas.
Cuando la maloclusión contribuye a generar contactos prematuros o sobrecargas durante la mordida, un tratamiento de ortodoncia puede ayudar a corregir esa situación.
Más en concreto, la ortodoncia invisible puede ayudar a reducir el rechinar de los dientes, ya que permite mejorar la posición de los dientes y conseguir una distribución más uniforme de las fuerzas masticatorias.
Conviene señalar que la ortodoncia no elimina el bruxismo por sí sola cuando su origen es neuromuscular o emocional. Sin embargo, puede formar parte de un tratamiento multidisciplinar que reduzca algunos de los factores que favorecen el problema.
Ajuste oclusal para equilibrar la mordida
En determinadas ocasiones, el odontólogo puede detectar puntos concretos donde los dientes contactan antes de tiempo al cerrar la boca.
Cuando estos contactos generan una sobrecarga localizada, es posible realizar un ajuste oclusal mediante un pequeño remodelado selectivo de determinadas superficies dentales.
El objetivo consiste en repartir de manera más homogénea las fuerzas de la mordida, disminuir la tensión sobre la ATM y mejorar la comodidad al masticar.
Este procedimiento solo debe realizarse tras un estudio detallado de la oclusión, ya que modificar la mordida sin un diagnóstico preciso puede ocasionar nuevos problemas funcionales.
Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF) para la ATM
Cuando el bruxismo ha producido una inflamación importante o existe una degeneración de la articulación temporomandibular, algunos especialistas pueden recomendar el tratamiento con Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF).
Esta técnica utiliza componentes obtenidos de la propia sangre del paciente que contienen factores biológicos implicados en los procesos naturales de reparación tisular.
Su finalidad es favorecer un efecto antiinflamatorio y estimular la regeneración de determinados tejidos articulares, particularmente en pacientes con artrosis o procesos degenerativos de la ATM.
Es importante comprender que el PRGF no corrige el bruxismo, pero sí puede ayudar a controlar el dolor y mejorar la función articular cuando existe una afectación significativa de la articulación.
Terapia psicológica para abordar el origen emocional
El estrés, la ansiedad y otros factores emocionales están estrechamente relacionados con el bruxismo, sobre todo en su variante diurna.
En estos casos, la intervención de un psicólogo puede resultar determinante para reducir la frecuencia e intensidad de los episodios de apretamiento.
Las técnicas cognitivo-conductuales, el entrenamiento en relajación, el mindfulness o el aprendizaje de estrategias para gestionar el estrés permiten actuar sobre el origen del problema en muchos pacientes.
Cuando el componente emocional tiene un peso importante, la combinación de terapia psicológica con tratamientos odontológicos suele ofrecer resultados mucho más estables a largo plazo.
Medicación en casos concretos
El tratamiento farmacológico no constituye una solución definitiva para el bruxismo, pero puede utilizarse como apoyo en determinadas circunstancias.
El médico puede prescribir relajantes musculares cuando existe una contractura mantenida que no mejora con fisioterapia, así como ansiolíticos o antidepresivos cuando el paciente presenta un trastorno de ansiedad o una enfermedad diagnosticada que justifique su utilización.
En cualquier caso, estos medicamentos siempre deben administrarse bajo supervisión médica y como parte de un abordaje multidisciplinar, nunca como tratamiento único en casos de desgaste dental por bruxismo.
Un tratamiento personalizado es la mejor forma de frenar el desgaste dental
El desgaste dental provocado por el bruxismo no debe ignorarse, ya que puede ir a más progresivamente. Cuanto antes se diagnostique, mayores serán las posibilidades de conservar la estructura natural de los dientes y evitar tratamientos restauradores más complejos.
Como has visto, actualmente los especialistas tenemos numerosas alternativas terapéuticas capaces de proteger las piezas dentales, aliviar el dolor mandibular, mejorar la función de la articulación temporomandibular y recuperar los dientes ya deteriorados.
La clave está en realizar un diagnóstico completo que identifique tanto el grado de desgaste como el origen del bruxismo. A partir de esa evaluación, como especialistas en ATM podemos aplicar los tratamientos más eficaces para el caso concreto, como la férula de descarga, la fisioterapia, la rehabilitación protésica, la ortodoncia o las terapias complementarias más adecuadas para cada caso.
En Clínica Carralero contamos con especialistas en ATM capaces de realizar un diagnóstico completo del bruxismo y diseñar el tratamiento más adecuado para cada paciente, ya sea mediante férula de descarga, fisioterapia especializada, rehabilitación protésica u otras opciones complementarias.


