Clínica Dental Infantil en Xàtiva
Spazio Kids es el área infantil de Clínica Carralero: odontopediatras expertos y un espacio diseñado para que los peques vengan al dentista sin miedo.
Odontopediatra en Xàtiva: prevención desde la primera visita
Los problemas bucales de los niños pueden ser muy distintos a los de un adulto, y de ellos se encarga el odontopediatra. Su prioridad es prevenir y detectar a tiempo todo lo que afecta al desarrollo de la dentadura: caries, anomalías en el crecimiento y la posición de los dientes, traumatismos e incluso apnea del sueño.
La primera visita se recomienda entre los dos y los tres años, cuando ya han salido los dientes de leche, con revisiones cada seis meses a partir de entonces. Así se pueden corregir a tiempo apiñamientos, problemas de mordida, paladares estrechos o un crecimiento mandibular inadecuado, y frenar hábitos como chuparse el dedo. Actuar en la infancia evita tratamientos más largos e incómodos en la edad adulta.
¿Miedo al dentista infantil? Te ayudamos
Aplicamos odontopediatría psicoemocional para que tu hijo entre en consulta tranquilo. Nos basamos en dos pilares fundamentales:
- Comunicación: el odontopediatra se pone en su lugar y le ayuda a enfrentar sus miedos de forma que pueda entenderlos.
- Entorno: un espacio agradable y divertido donde se relaja y colabora más en consulta.
TENEMOS TODOS LOS TRATAMIENTOS DENTALES QUE TU PEQUE NECESITA
Tratamientos de odontopediatría para cada etapa
Corresponde a los padres enseñarles a sus hijos buenos hábitos de higiene dental y, sobre todo, enseñarles que el dentista es su amigo porque cuida de sus dientes. Las visitas al dentista pediatra u odontopediatra son la clave para que el desarrollo de la boca de los más pequeños sea el adecuado y prevenir así cualquier patología que la ponga en riesgo o pueda hacerlo cuando crezcan.
Sedación en Quirófano para Casos Complejos
Algunos niños necesitan algo más que una consulta adaptada. Para ellos contamos con un quirófano especializado donde, junto al equipo de Sedalux, aplicamos sedación intravenosa en condiciones controladas.
Está indicada para niños a los que les cuesta colaborar en el sillón y para procedimientos dentales complejos, reduciendo el estrés del peque y dando tranquilidad a la familia.
Por qué es importante cuidar la salud bucodental desde niños
La prevención y la detección precoz permiten iniciar tratamientos para que los niños lleguen a la edad adulta con una boca sana y unos dientes perfectamente alineados. Se evitan así infinidad de problemas que también es posible abordar de mayores, pero con tratamientos más largos y a veces incómodos.
Por ello, la recomendación es que los más pequeños visiten al dentista pediatra por primera vez a los dos o tres años, cuando los dientes de leche ya han erupcionado. Problemas de apiñamiento o mordida, un crecimiento mandibular inadecuado, paladares estrechos o malos hábitos como chuparse el dedo que afectan al desarrollo de la boca se pueden evitar y corregir con una atención temprana.
Visita a nuestros dentistas pediatras
Venir a visitar al odontopediatra es como venir a un mundo mágico en el que predominan la diversión, el juego y, sobre todo, el cuidado de la salud bucodental de los peques de la casa.
En este vídeo podemos ver cómo de mágico puede llegar a ser ese espacio que tenemos reservado para ellos. Y todo para que no tengan miedo de venir al dentista.
Accede a las mejores recomendaciones y hábitos higiénico-dietéticos en odontopediatría
Preguntas frecuentes a nuestros odontopediatras en Xátiva
El primer diente de leche comienza su erupción sobre el sexto mes de vida del niño. Normalmente, es el incisivo central inferior. Los síntomas que comienzan a aparecer, algo antes de la salida de estos dientes, son el aumento del babeo y en ocasiones un conjunto de situaciones que producen irritabilidad y cambio de ánimo en el bebé.
Los odontopediatras no tienen ninguna evidencia científica de este problema, pero la realidad es que, en muchas ocasiones, llegan a referirse desde irritaciones en la zona del pañal hasta incluso aumento de la temperatura corporal en el bebé.
Existen multitud de sistemas. En las farmacias y centros especializados se pueden adquirir mordedores que pueden facilitar la erupción de los primeros dientes. Algunos contienen agua que, una vez fría o incluso congelada, ayudan a disminuir la inflamación de la zona.
En general, cualquier objeto que ayude a calmar al niño será válido, siempre que no implique un riesgo por su composición o por la posibilidad de ruptura y, con ello, la aspiración o deglución de los elementos que lo conformen.
Mención aparte merecen las cremas o soluciones para aplicar sobre las zonas de las encías de los niños. Hay que asegurarse de que estos productos no contengan sacarosa u otros azúcares que pueden influir aumentando el crecimiento bacteriano de los gérmenes de la cavidad oral.
Alrededor de los dos años y medio o tres, el niño debe haber terminado la salida de sus 20 dientes de leche, pero cada niño es diferente y el ritmo de erupción de los dientes, también.
Existen parámetros con las edades más comunes de erupción de los dientes, pero las variaciones en ellas no deben constituir un factor de preocupación. El pediatra y odontopediatra realizará el seguimiento adecuado de los valores individualizados de cada niño.
No necesariamente. Los dientes permanentes no suelen presentar una sintomatología general cuando comienza su salida o erupción. Hay más problemas relacionados con factores locales, como inflamaciones, falta de espacio, etc. Una buena higiene dental y la consulta con el odontopediatra son obligados cuando comienza la salida de los dientes definitivos.
Absolutamente normal. La muela de los seis años es la primera muela definitiva que sale, y lo hace en las zonas más posteriores de los maxilares, detrás de la última muela de leche. Por esta razón no es necesario que se caiga ninguna muela previamente. Este hecho hace que, muy a menudo, pase desapercibida la salida de este importante molar, que nos debe acompañar desde los 6 años hasta el final de nuestros días.
Este es un problema frecuente con el comienzo del cambio de los dientes. Los permanentes se sitúan en el hueso por detrás de los de leche y suelen salir en esta posición. La lengua con su potente musculatura, ayuda a la correcta reposición de los dientes a su lugar en muy poco tiempo.
Conviene consultar con el odontopediatra para que valore la necesidad de proceder a la extracción de los dientes de leche para facilitar la reubicación de los permanentes. El especialista te aconsejará acerca del seguimiento del cambio de los dientes y pondrá los medios necesarios para prevenir alteraciones en la erupción de los demás dientes permanentes.
Cuando sale el primer diente de un bebé es un acontecimiento que jamás se olvida. Normalmente, suele aparecer alrededor de los seis meses y coincidir con los cambios en la alimentación. Pero hay que considerar algunas variaciones. Existen bebés que llegan a nacer con algún diente, mientras que otros tienen que esperar hasta los 12 meses para lucir algún dientecito.
- Dientes incisivos inferiores: Entre los 5 y los 12 meses.
- Dientes incisivos superiores: Entre los 7 y los 10 meses.
- Dientes laterales superiores e inferiores: Entre los 9 y los 12 meses.
- Primeros molares superiores e inferiores: Entre los 12 y los 18 meses.
- Caninos superiores e inferiores: Entre los 18 y los 24 meses.
- Segundos molares inferiores y superiores: Entre los 24 y los 30 meses.
De una forma general, la primera visita debe realizarse alrededor de los 3 años, cuando se encuentra completa la erupción primaria. Los controles se deben hacer cada 6 meses y no esperar que tenga que ser de urgencia. De todas formas, antes de los 3 años conviene examinar los dientes del bebé. Los dientes saludables tienen un color uniforme, si se aprecian manchas o puntos conviene llevarlo al dentista pediatra.
Y, cuando llegue el momento de acudir al dentista, a los tres años de edad o incluso antes cuando se detecte algún problema, los padres deben esforzarse por transmitir a su hijo una sensación de confianza y de seguridad. Es necesario que entre el niño y el dentista pediatra haya una buena relación de complicidad y no de miedo ni de temores.











